viernes, 25 de octubre de 2013

Mi Reverendo.

Vuelvo al suburbio
recetado por las dimensiones erroneas
de mi indolencia
de mi coraje
de mi lasitud enmarcada por desastre
que rellenan y rien,
en el porvenir;
allende a la ilusión, vigorizando cavidades
en trozos dulces y cortantes,
llenos de presura y premura;
vigilando, a rastras
mis percepciones...
estúpidas, por lo demás
tajantes, por lo menos.

Así pues,
digno en el recetario
de mi contradicción
que llena de frescura mi realidad,
mi cadencia cansina,
fraguando decisión
que imagina realidad...
hipnotizando, contradicciones...
al fin,
sollozando libertad y trayendo silencio,
soledad, en tu espíritu...
que gratificante...
indolentemente gratificante...
discúlpame, especialemente gratificante,
mi Dios.


domingo, 13 de octubre de 2013

Angelo Debarre & Ludovic Beier

Continuando con el legado de uno de los guitarristas más espléndidos de la historia, Django Reinhardt, Angel Debarre, sucumbe no sólo ante el swing, sino también ante todo esa especie de fusión en el que sólo los verdaderos músicos pueden adentrarse, sobrellevando Tango, Bossa Nova, Swing, Clásica, Folclor Gitano y Francés, etcétera.
A continuación, les dejo con el disco del año 2003 Into My Swing, con el acordeonista Ludovic Beier, quien compone gran catidad de las piezas musicales, así Debarre, queda totalmente en segundo plano en cuanto a la composición. Sin embargo, su encanto y fuerza están mas latentes que nunca, trascendiendo en cada una de ellas.

Tracks:



1. Venez donc chez moi
2. What is this thing called love ?
3. Come into my swing !
4. Louise
5. Mister Sandman
6. New Montmartre
7. Clouds
8. Ne dors pas
9. Sonate mystérieuse
10. Stand by
11. Stomping at Decca
12. Rêverie
13. Premier bal
14. Nice trip
15. Stomping at Birdland



Debarre 2003



miércoles, 2 de octubre de 2013

Por La No Violencia

Tantas historias y tantas vidas. Pareciera que antropológicamente estamos instruidos para atraer violencia, incluso dentro de nuestro campo, sin darnos cuenta; basta con toparse con alguien para aparentar en el rostro, actitud o gesto, violencia; aun más, el hecho de implantar soluciones, inmiscuir vociferaciones, pedantería, ironismo, puede producir sin que parezca, violencia en el otro, siempre y cuando se tome esto desde el punto de vista del afectado. 
Todo se produce por cierta capacidad o bien, incapacidad de no saber como moldear el mundo que queremos. Cada reacción viola el ideal onírico de querer un mundo mejor, tantas veces, que se vuelve rutinario, cotidiano en lo más profundo, consciente e incosciente. Póngale el cuerno a un empreario, y repartirá violencia, a un político emergente, también.  En términos personales, hasta nuestras cavilaciones están en discordia continuamente: objeciones, vejaciones, alteraciones son del día a día;  enalteciendo nuestro parecer que se nubla ante ciertas incoherencias como: doy lo mejor para otros, doy lo mejor para mí; doy gracias a todos, doy gracias a quien conozca; no tengo rencor, pido perdón a quien se lo merezca;  agradezco a mis padres y a Dios por las cosas que tengo; sólo depende de mi.
Parapetamos el esuchar con el parecer que va creciendo casi exponencialmente hasta las dudas o incólume y recalcintrante ser que florece en las vejez, resultando victorioso, pedregoso o lisa y llanamente un fracaso el camino recorrido.
Así, los próceres, son cada vez mas lejanos, se vuelven  tan inalcanzables, que nos repartimos lo que ellos nunca quisieron y nos plantamos como nosotros queremos. Si hasta dentro de un púlpito de iglesia y activismo consciente se encasilla a gente que cognitivamente desde pequeños no han podido dar lo mejor, porque la sociedad y su entorno asi se lo inculcaron; en remate, se tildan de relatores sin razón, vividores sin vivencia y soñadores sin sueños ¿Quién es uno para enaltecer o mermar un estado de una persona, cuya culpa ha recoorrido y transmutado gracias a no solo ella misma?
Mas aún díficl encontrar en estos tiempos encontrar alguna cuando el intelecutalismo, reparte velas para solo aquellos "entendidos intelectualemente" para que sólo se alumbre entre ellos en una especie de catacumba sin salida. ¿Quieren un mundo mejor? Deseenlo ¿Quieren un país mejor? Trabajen ¿Quieren un familia mejor? Asiéntense. Vivimos en una selva, asi que, ¡arrímese con sus tenazas para defenderse hasta por si acaso! Incluso, lo que llamamos evolución se ha vuelto nuestro aliado, pues es la ley del mas fuerte ¿no?
Si, es realmente un desafío desafiar el día a dia con tanta violencia, sin tanta violencia. o mejor aún resistirla, por medio de la no violencia. Sí ¡Eso si que sería un desafío! y cómo llegar, como  cantar con ella sin que desentone...aun mayor el desafío! Así lo dijeron grandes hombres de nuestro siglo y así lo experimentaron y así nos enseñaron: Martín, Ghandi, Mandela, Lech Walesa, Thoreau, Gene Shar, y cuántos más.
Y todo está en el simple hecho de elegir:

 "...En realidad, en cuanto la resistencia por la violencia ha sido admitida, la ley del amor queda sin valor y ya no puede tenerlo más. Y si la ley del amor queda sin valor, no hay ninguna ley, excepto el derecho del más fuerte. Así vivió la cristiandad durante diecinueve siglos. Por lo demás en todos los tiempos, los hombres han tomado la fuerza como principio guía de la organización social. La diferencia entre las naciones cristianas y las otras no es más que esto: en la cristiandad, la ley del amor había sido planteada clara y exactamente como en ninguna otra religión, y los cristianos la han aceptado solemnemente, aunque hayan considerado como lícito el empleo de la violencia y hayan fundamentado su vida sobre la violencia. De modo que la vida de los pueblos cristianos es una contradicción completa entre su confesión y la base que la sustenta. Entre el amor, que debe ser la ley de la acción, y la violencia, que está reconocida bajo formas diversas, tales como: gobierno, tribunales y ejércitos declarados y aprobados. Esta contradicción se ha acentuado con el desarrollo de la vida interior y ha llegado al paroxismo en estos últimos tiempos.

Hoy la cuestión se plantea así: sí o no. ¡Hay que escoger!..."
  Carta de Tolstoi a Ghandi 7 de sept, 1910.