Gracias, obcecada desde mi naturaleza
que aulla, salta, corre y resopla
en tu huida,
del deseo
del lisonjero gesto
que aguarda y espera,
en todos,
una sonrisa,
una mirada de demases que simplifican
un tono
de sequedad
de somnolencia
de tristeza,
en tantos versos
politemáticos
¿Acaso es la vida de todos o solo mía?
Gracias, en el sentido que das
dentro de túneles enmascarados,
perpetuados en giros de vivencia,
que no velan, sino despiertan,
perseverando en ganas,
presurosas.
Muchas gracias, a ti, amiga mía
que obvias en tus supuestos,
empero,
en tu día a día.
¿Te agasajará alguna masa?
Sigue, en tu posición, dispuesta,
en todo,
arrimando en tu violento interno fuero
hacia el futuro del suceso;
libérate, como me has mostrado,
pues en el no obstante de tu corazón está
la fuerza que olvida y que mira
que apaga y "desapaga".
Gracias...
te bendigo como a las almas encarceladas
en su desesperación y que
sin embargo,
vigilan el estado de nuestros
pesares y momentos.
Gracias, gracias
a todo y a tod@s...
y por supeusto, a ti,
amiga.
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